Distendidos y sin preocupaciones, más que las típicas de la guerra, Ujio y Revingar disfrutaban de unos jamones que habían ocultado en la mula que usaron como carnada para interceptar a los agentes de la Alianza. El animal se hallaba a un costado, atado a la rama de un árbol de proporciones medianas. Sólo oían el traqueteo de las ramas de los árboles y el sonido del jamón al ser mordido.
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| El frondoso bosque de Vallefresno. |
-Entonces…¿Qué hay con ese tal Varok del que tanto se habla en Orgrimmar?- preguntó Revingar sin tapujos.
Ujio dejó de masticar y suspiró, lanzando involuntariamente pequeños trozos de comida por los aires. A pesar de que admiraba que la jefa de guerra siempre estuviera un paso por delante del enemigo, Varok era un ícono de la Horda. Era sinónimo de honor, lo que no es algo que los orcos olviden con facilidad. Era un superviviente de la primera Horda e incluso había sobrevivido al control demoníaco.
- Es una leyenda viva. Es el mejor guerrero que la Horda ha entregado...bueno, quizás el segundo, por detrás de Grommash Grito Infernal- respondió Ujio.
- Y si es una leyenda…¿Por qué se dice lo contrario en las calles de Orgrimmar?- preguntó Revingar.
- Es difícil de responder, ¿sabes? Varok se reveló contra las órdenes de la jefa de guerra y eso causó el rechazo de muchos jóvenes. Lo cierto es que sólo los más viejos, o los que venimos de familias que atravesaron el Portal Oscuro, sabemos lo que representa Varok para la Horda y el gran aliado que podría ser en esta guerra- respondió Ujio.
- Oí que está prófugo de la Horda y la Alianza…
- Eso es lo que sabemos, pero no sabemos cómo escapó. Intentamos rescatarlo de las mazmorras de Ventormenta, pero se rehúso a volver a pelear al lado de Sylvanas y se quedó en esa inmunda celda húmeda, viviendo entre las ratas.- dijo Ujio con dolor, como si se sintiera herido por el rechazo del experimentado guerrero, pero rápidamente se serenó y volvió a hablar - Aparentemente, semanas después escapó por sus propios medios…
- Hablas de él como si fuera tu padre…-dijo Revingar, quien se dio cuenta que había metido la pata, por lo que inmediatamente trató de remediar su error.- Lo que quiero decir es que lo admiras…
Para Ujio las palabras de Revingar no fueron ofensivas. Por el contrario, esclarecieron sus pensamientos. Varok era como un padre, no sólo para él, sino también para todos los miembros de la Horda. Había plantado la semilla del honor en todos y cada uno de los que lo conocieron...y era tiempo de que comenzara a germinar.
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| Varok y Sylvanas durante la batalla por las Ruinas de Lordaeron. |
- ¡Oye!- le espetó Revingar a Ujio, que se había quedado pensativo- ¿Qué tanto piensas, joven?
- Es que...creo que deberíamos recuperar a Varok. No es que me oponga al liderazgo de Sylvanas, pero los valores que él nos inculcó nos pueden llevar a ganar esta guerra sin artimañas deshonrosas.
- Entonces, no te opones a la jefa de guerra, pero sí a sus métodos…¿Cierto?
- Correcto. Debes saber que, incluso en los tiempos más oscuros de la Horda, actuamos con honor. Cuando Garrosh Grito Infernal era el jefe de guerra e intentó hacerse con el poder del dios antiguo Y’Shaarj, lo derrocamos con honor y le dimos la posibilidad de enfrentarse a un juicio justo. Obrando con honor gané el título de Lanza de Vol’Jin.
- ¿Por qué tienes tantos conflictos en tu interior si crees que estás haciendo lo correcto?- preguntó Revingar, que ya se había percatado de lo que atormentaba en la mente de Ujio.
- Porque la jefa de guerra trata como traidores a aquellos que se manifiestan en contra de sus acciones...no puedo ser descubierto. Pero en estos últimos meses he comprendido que me debo a la Horda, en su nombre hice cosas que ni el más sanguinario de los guerreros hubiese hecho, y la Horda no es nada sin sus valores fundacionales.
Revingar asintió. De alguna manera el pecho se le llenó de orgullo. Supo que “crió” bien a su pequeño hijo en aquella línea temporal.
- Comprendo. Si es como dices, Varok tiene mi apoyo y, por supuesto, también mi hacha.- dijo mientras señalaba el hacha de leñador que había usado para desmembrar a los agentes de la Alianza.- Descansa un poco, te lo ganaste. Yo haré la primera guardia.











