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martes, 29 de enero de 2019

LA CAÍDA DE DAZAR'ALOR

Los últimos cinco meses habían sido abrumadores para la Horda. Desde que rescataron a la princesa Talanji, se había enfrentado a diferentes peligros que, no sólo ocasionaron un sinfín de muertes, sino que además no habían cesado ni un solo día. Los soldados estaban muy cansados, algunos más que otros, pero lo cierto es que la fatiga era general. 
Ujio no era la excepción. Sus constantes viajes entre las distintas regiones de Zandalar, sumados a su participación en los frentes de batalla de Arathi y la Costa Oscura, lo habían dejado sumamente agotado. A todo esto, tenía que controlar el progreso de Revingar como guerrero de la Horda, que viajaba por los sectores sensibles de Azeroth recopilando información sobre los posibles próximos movimientos de la Alianza. Sin dudas, un trabajo intenso. 
En los últimos días, tan sólo había dormido un total de 80 minutos, fraccionados en pequeñas siestas de no más de 10 minutos cada una. Comenzaba a sentir el peso de la guerra. De la verdadera guerra, aquella de la que Varok tanto hablaba. 

Es por eso que el ataque de la Alianza a Dazar’alor lo sorprendió sobremanera. Ujio había seguido a las fuerzas de Talanji y Rokhan hacia las costas de Nazmir, pero todo resultó ser un engaño, muy bien perpetrado, por los estrategas del rey Anduin Wrymm. Engaño, acción. Engaño, acción. Eso le recordaba al tiempo que pasó en el Templo del Tigre Blanco, donde conoció al gran Vol’jin y a la filosofía que ahora regía su vida, el huojin (“la mayor injusticia es la inacción”). El líder trol era un excelente estratega y, junto al humano Tyrathan Khort y el pandaren Taran Zhu, había logrado defender a Pandaria del asedio zandalari en numerosas ocasiones. 
Esta jugarreta de la Alianza parecía planificada por Vol’jin. Era una cruel broma del destino que hacía caer nuevamente en una trampa a los zandalari, que ahora eran aliados de la Horda. Eso irritaba a Ujio que, tan pronto como pudo, se encontró nuevamente en Dazar’alor para repeler a sus enemigos. 
Pero el tiempo es tirano...y conspiraba a favor de la Alianza. Al llegar, entre pelea y pelea, Ujio y los soldados de la Horda se encontraron con que el rey Rastakhan había sido asesinado por los guerreros de Anduin.
El rey Rastakhan en sus momentos finales. 
Una profunda tristeza se apoderó de su corazón. Mientras que el grueso de los guerreros de la Horda lo sentía como una derrota, Ujio lo veía como una oportunidad de devolverles el favor a sus enemigos. Deben pensar que estamos derrotados. Engaño, acción.
Si bien la muerte de Rastakhan le había recordado a la de Vol’jin, por su mente se cruzaban ciertos pensamientos positivos. No paraba de pensar en lo duros que son los trols. Esos sí que son guerreros fieros. Incluso cuando se había batido a duelo con su amigo Hiasing, que era un Lanza Negra, le le había costado creer que un ser tan pequeño en tamaño fuera tan habilidoso para el combate cuerpo a cuerpo...¡Y tan fuerte! 
Rastakhan había sido valiente. Pasó los últimos meses defendiendo a su pueblo de las amenazas internas. Confió en la Horda y así logró defender sus tierras de la insurgencia de Zul y compañía. Pero los esfuerzos por defender las tierras zandalari fueron tan grandes, que perdieron de vista al rey...y este lo pagó caro. 
Es hora de retribuirle a Rastakhan la confianza que depositó en la Horda. 



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